Las rubricas sirven, como hemos dicho anteriormente, para evaluar la adquisición de los conocimientos y las competencias básicas. Únicamente.
Y nos preguntamos, ¿acaso la motivación, la actitud, el interés y otros factores que afectan a estos, no son importantes a la hora de evaluar? ¿No son determinantes estos factores para saber si un niño tiene un 1 o un 4?
Hemos olvidado una serie de factores importantes a la hora de evaluar con las rúbricas y sin ellas. No se puede evaluar de la misma forma a dos niños/as que tienen el mismo grado de comprensión de conocimientos olvidándonos de su actitud y su motivación en clase. ¿Por qué? Porque la actitud y la motivación harán que mejoren sus habilidades cognitivas y, por tanto, sus conocimientos. Un/a niño/a sin motivación está condenado al fracaso escolar.
A la hora de evaluar, sería incorrecto obviar los siguientes factores:
- Su situación familiar
- Su origen social
- Su carácter
- El entorno
- La atención
- La motivación o el interés en aprender
- El apoyo en el hogar
- La manera en que el profesorado utiliza los recursos
Este último punto es bastante importante. Se evalúa a los alumnos/as pero, ¿qué agente externo evalúa a los docentes y a su modo de utilizar los recursos? Un docente que no tiene en cuenta todos estos factores no puede saber qué nota es la adecuada para el alumno/a ni sabe qué necesita para mejorar.
Dos seres humanos iguales y sanos no se desarrollarán de la misma forma en el mismo entorno. ¿A qué se debe?
A todos los factores que arriba mencionamos. No se debe a que uno sea más tonto que el otro o que no tenga la misma capacidad.
Se debe simplemente a su carácter y a la falta de motivación que, tanto el campo familiar y el campo docente, han fomentado en el/la alumno/a. Ello es debido a que no saben como llegar al él/ella para despertarle el interés por aprender.
Simple y llanamente.