La escuela es un entorno complejo, no cabe duda. Los campos que la componen son diversos y, por tanto, también los objetivos que persiguen cada uno de ellos. Estos, se alejan inevitablemente de lo que realmente es el objetivo principal de la escuela: educar.
Por tanto, no podemos buscar una solución definitiva para el fracaso escolar ya que no satisface a todos los intereses de los campos que la componen. Pero sí que podemos señalar el motivo de todas estas disputas: la economía y las reformas educativas del campo institucional, es decir, el gobierno.
La primera, influye de manera directa en los objetivos de cada uno de los campos. En el momento actual es la principal culpable del fracaso escolar ya que tiene inmersos a los miembros de todos los campos en problemas que la economía desencadena. En el campo familiar, por ejemplo, la economía tiene a sus miembros sumidos en otras preocupaciones que nada tienen que ver con la educación académica pero que influyen de manera catastrófica: desempleo, desestructuración familiar, desahucios, recesión, regreso al hogar paterno/materno, depresión, suicidio, etc. Esto, por supuesto, desvía la atención de los padres/madres de la educación de los hijos/as.
En el campo académico (los docentes), se respira un ambiente de tensión. En él, no solo influye la economía como en el resto de los campos, sino también el gobierno. Sus expectativas desmesuradas sobre la escuela pública, obliga a los docentes a estar cumpliendo exigencias alejadas de la educación. Esto, unido a los recortes económicos y de personal, crea un inevitable aumento de la ratio de alumnos por aula y por docente. A todo ello hay que sumarle sus intereses particulares: sueldo, vacaciones, condiciones laborales, etc., ya que no hay que olvidar que son un cuerpo asalariado. Todo ello les quita tiempo para investigar, experimentar y con ello mejorar o crear nuevas formas de transmitir los contenidos de forma que se adapten a la realidad social y cultural de los alumnos. Formas de enseñanza que sean divertidas, comprendidas y útiles y que el alumno así lo vea, generando la motivación por aprender, no para obtener una puntuación o un título. Pero el sistema está hecho para la evaluación. Sin ella, el sistema no podría justificar el dinero y los recursos humanos invertidos en educación ni podría proporcionar los tan ansiados y perseguidos títulos académicos: un papel que está por encima del aprendizaje real.
Principalmente, los docentes se ciñen a los libros de texto y a los exámenes por varios motivos: por imposición del gobierno debido a los recortes en personal y al aumento de la ratio de las aulas, por falta de tiempo para crear nuevas formas de enseñanza, por las evaluaciones y por otros intereses (personales) desviados de su labor.
El único campo que no sufre la crisis es el campo institucional, es decir, el gobierno. Tienen una serie de privilegios, pagados por supuesto por nuestros bolsillos, a los que no renuncian. No conforme con esto, imponen modelos austeros que provocan más gasto para el bolsillo del contribuyente. Modelos que no creamos, pagamos, y, encima, si no funcionan, pagamos más y cargamos con las responsabilidades.
La solución para salir de la crisis no está en recortar en los servicios públicos sino en suprimir los gastos y las instituciones innecesarias dentro del gobierno, los títulos nobiliarios, reformar el sistema fiscal, etc., y con ello crear un modelo económico que potencie el sector primario, construir una industria puntera e invertir en investigación científica y tecnológica. En definitiva, invertir el dinero en progreso y bienestar colectivo eliminando todos los gastos que no repercuten en el bienestar general.
Como podemos comprobar, todo gira en torno a la economía y a los intereses particulares del gobierno de turno. En todos los campos se generan problemas por sus influencias. En todos menos en uno: el campo estudiantil. Sin embargo, y de manera indirecta, recibe todas las tensiones y los inconvenientes generados en los demás campos ya que depende por completo de todos ellos.
¿Cuáles son los inconvenientes que tiene que soportar? Para nosotros son los siguientes:
-Un campo familiar que no tiene la preparación adecuada, que tiene fe ciega en el sistema educativo (siempre que este no les rasque el bolsillo en exceso), ya que debido a la falta de preparación y a la situación económica dependen de él por completo. Además, se encuentra sumido en otras preocupaciones relacionadas con la economía.
-Un campo académico sin tiempo para experimentar en nuevas formas de transmitir los contenidos; debido a la dedicación casi absoluta que el gobierno les obliga a ejercer, debido a los recortes en personal, las ratios desmesuradas, las expectativas imposibles que este les impone y por sus propios objetivos personales, desviados de la educación. No conforme con ello, son señalados por el gobierno y por los campos familiares como los únicos responsables y se les recorta en recursos y en personal cuando ni siquiera han participado en la creación del modelo.
-Un campo institucional (gobierno) que tiene objetivos muy distintos a la educación con sus reformas. Por tanto, les impone un modelo educativo basado en sus intereses; no en lo que el sistema educativo demanda. Un modelo desmotivador que utiliza para justificar la necesidad de la escuela pública y que para lo único que les sirve a los alumnos es para estratificarlos y clasificarlos en la sociedad gracias a un sistema educativo basado en la evaluación, que utiliza los exámenes y los títulos para llevar a cabo esta tarea. Pruebas que no demuestran a largo plazo la comprensión y el gusto por lo aprendido ya que se realizan de manera puntual. Como consecuencia el objetivo que se marca el alumnado es la superación de dichas pruebas. En resumen, no ven que el aprendizaje sea divertido y útil sino una "obligación", como se refleja en la Constitución Española, para satisfacer las necesidades del sistema económico.
No nos estamos desviando en absoluto, con este primer apartado, de nuestros objetivos por los que hemos creado este blog. Pero es importante comprender que el fracaso escolar se da por la diferencia de objetivos que cada campo busca en la escuela. Si no sabemos cuáles son los motivos del fracaso no podremos ofrecer medidas adecuadas contra él. Si cada uno de los campos que componen la comunidad educativa planteara como objetivo principal a la educación, el fracaso escolar descendería de manera considerable.
Como los modelos educativos son imposiciones creadas por los gobiernos, en colaboración con los pedagogos (maestros universitarios que viven otra realidad diferente a la primaria y secundaria y que, por tanto, no pueden ofrecer soluciones reales), y en los que no participan los docentes, familiares y estudiantes de los sistemas afectados, es difícil cambiar el sistema. Lo que podemos hacer los usuarios del sistema (campo familiar, campo estudiantil y campo académico) es unirnos para intentar educar de otra manera; aprovechando las ventajas del sistema educativo y desechando sus inconvenientes. Es decir, unirnos para gestionar los recursos que el gobierno nos proporcione, que es para lo que debería estar y no para orientar las políticas de los servicios públicos, ya que están basadas en la ideología, no en la calidad de dichos servicios.
En la unión de estos tres campos y en la fijación de un mismo objetivo, está la clave: conseguir una educación total, útil, divertida, comprensiva, crítica y autónoma.
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