Los servicios públicos son instrumentos políticos que reflejan la ideología del partido gobernante. Esta afirmación que aquí exponemos está basada, por ejemplo, en el modelo educativo.
El modelo educativo es un modelo inestable y cambiante, no por la evolución y el desarrollo del ser humano, sino por los cambios de gobierno. Para entender esta dinámica de cambio es necesario investigar en la génesis del sistema educativo. ¿Quiénes lo realizan? Los políticos de turno asesorados por pedagogos. ¿Quiénes son los pedagogos? Profesores universitarios que viven una realidad de la enseñanza muy distinta a la que pretenden mejorar.
Ofrecen soluciones ideales pero con la influencia de la ideología política que gobierna. Es más, los políticos eligen, no a los pedagogos más destacados, sino a los afines a sus ideas políticas. ¿Para qué? Pues para utilizar el sistema educativo como instrumento reproductor de su ideología y así favorecer a las clases que representan.
No se basan en la investigación empírica de los hechos. Porque sin la ideología, ¿para qué necesitan a la escuela? Ni siquiera se introducen en la realidad, a través de los campos que día a día utilizan el sistema escolar estatal, para conocer de primera mano lo que ocurre y con ello buscar las soluciones adecuadas para ofrecer una educación de calidad. Ello es debido a que no es este su objetivo. Si así fuera, los creadores de los modelos educativos y de sus reformas, serían los docentes en colaboración con los campos familiares y estudiantiles. Hecho esto, el gobierno haría lo que tiene que hacer: gestionar los recursos materiales y humanos. Además, los recursos económicos que tiene el Estado son gracias a la aportación de nuestros impuestos. ¿A dónde se destinan estos presupuestos? A mantener los excesos de los políticos y sus gastos innecesarios y a instituciones que no nos benefician en nada (Corona, Senado, Títulos Nobiliarios). Además, tenemos un sistema fiscal que beneficia a los de siempre. Para más señas, un alto cargo del gobierno paga alrededor de 150 euros al año en impuestos por los 880 euros al mes de media de cualquier español.
Nuestros altos cargos cobran, como sueldo base y sin contar los complementos, alrededor de 3.200 euros frente a los 400 euros en que está estipulado el salario mínimo interprofesional.
Una vez vistas estas características, es perfectamente comprensible que las reformas no ayuden al grueso de la población. Ayudarían si el modelo fuese creado por la asociación de los campos que componen la escuela primaria y la secundaria: el campo familiar, el campo estudiantil y el campo académico, y el gobierno se limitara a proporcionar los recursos materiales y humanos, que para eso está.
Por ello, el primer paso debemos darlo nosotros. Debemos unirnos para dialogar qué sistema educativo queremos. ¿Para qué pagarlo si no hemos participado en su creación, no nos beneficia y se nos señala como los culpables del fracaso? Creemos nosotros nuestro propio modelo y que ellos hagan lo que tienen que hacer: gestionar, no dirigir ni influenciar en la educación con objetivos que están muy lejos de conseguir una educación de calidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Procuremos ser correctos y respetuosos con las opiniones que otros usuarios/as puedan tener. Si queremos opinar sobre educación debemos dar ejemplo de ella.