FAMILIAS
Es muy difícil hablar de implicación familiar en los tiempos que corren. Ante todo, queremos mostrar nuestro máximo respeto a las múltiples situaciones que se generan en las familias y disculparnos de antemano si, con nuestra humilde propuesta, ofendemos o herimos la sensibilidad de las personas. Nuestro objetivo es ofrecer una serie de medidas que, a nuestro entender, mejorarán la educación de los niños/as, reiterando, siempre desde el máximo de los respetos.
Debemos hacer una reflexión profunda sobre nuestra implicación como padres/madres. La primera de las preguntas sería, ¿estoy lo suficientemente preparado como para educar a mi hijo/a de manera total sin necesidad de un sistema educativo? ¿Estoy participando de manera activa en su educación? ¿Sé en todo momento cómo orientar su educación en valores y en conocimientos? ¿Estoy preparado académicamente y humanamente para darle el apoyo necesario según el momento y la necesidad? Y si no es así, ¿de qué recursos puedo valerme?
Debemos recordar que nuestros hijos/as pasan más horas al día con nosotros que con los profesores. Ellos les aportan conocimientos académicos y herramientas que la sociedad les exige para una correcta socialización y que en sus hogares no pueden adquirir. Pero sus modales, su forma de comprender, su forma de expresarse, su comportamiento y su correcto desarrollo es responsabilidad absoluta del campo familiar.
Esto nos servirá para darnos cuenta de la importante labor que los docentes desempeñan y la falta de implicación por nuestra parte en la educación de nuestros hijos/as. Debemos mirarlos no como nuestros enemigos, sino como nuestros aliados ya que son trabajadores del sistema, no sus creadores. Son el eslabón más bajo de la administración educativa y, por tanto, cumplen órdenes de manera imperativa, al igual que nosotros. Ninguno de los dos participamos en la creación de los modelos o de las reformas educativas. Y sin embargo, se les culpa del fracaso de las reformas y del fracaso escolar. Es hora de hacer examen de conciencia y de acercarnos al profesor para tenderle nuestra ayuda en la difícil situación que también ellos están atravesando día a día. Solo comprendiendo las necesidades del otro, poniéndonos en su lugar y comprendiendo lo que ocurre dentro de los Centros por culpa de las leyes y las reformas educativas, podremos, entre todos, ayudarnos mutuamente y abordar de manera real los problemas. Hacer esto, sería la muestra de la búsqueda de un objetivo común. Sería algo extraordinario.
Ante las preguntas que planteábamos al principio del apartado puede haber diferentes respuestas. Contamos con ello. No obstante, con acercarnos al profesor y preguntarle de qué manera podemos ayudar a nuestros hijos/as en casa, daremos un paso gigantesco. Utilizando en casa Internet para algo más que mirar el Facebook o el Marca, descubriremos ejercicios de todo tipo para reforzar el aprendizaje académico y leer obras y artículos muy interesantes sobre educación, psicología del desarrollo, maneras de motivar, juegos, etc., que nos ayudarán a llegar hasta lo más profundo de la mente y del corazón de nuestros hijos/as. Educarles en buenos hábitos como la comprensión lectora y exposición oral sobre el tema leído, la escritura, las actividades al aire libre, el deporte individual y colectivo, la adquisición de una segunda lengua (inglés), la escucha activa de música, las actividades extraescolares, etc. Pero ante todo, debe haber buenos hábitos afectivos, cariño, apoyo, seguridad, etc., para poder ofrecer a nuestros hijos/as una educación equilibrada no solo en conocimientos sino en sentimientos y en valores. Un página muy recomendada en Internet es www.guiainfantil.com
En definitiva, ofrecerles las herramientas necesarias para que descubran el mundo que les rodea y enseñarles a utilizarlas de manera autónoma y libre en colaboración con los docentes. Todo ello sin olvidar lo más importante: una educación basada en el amor, los sentimientos, la felicidad, la motivación y en los valores morales.
DOCENTES
Deben olvidarse de cumplir con las expectativas imposibles que el gobierno les marca y centrarse en la educación. Entendemos que con los recortes en medios y en recursos humanos están desbordados de trabajo. No obstante, podrían comunicarse con las familias de tú a tú, ya que no hay ni superioridad ni subordinación entre ellos y buscar la manera de apoyarse mutuamente. Hacerles entender que ambos son víctimas del mismo sistema, que ellos no han elegido estas circunstancias y que no están en su contra. Que comprendan que no tienen todo el tiempo que quisieran para dedicarles a sus hijos/as porque tienen que atender otras obligaciones menos importantes, ocupándoles mucho tiempo lectivo. Es decir, que haya un consenso. Una sociedad. Un ejemplo de colaboración entre ambos campos sería que los padres/madres ayudaran al docente a corregir las tareas de clase o que repasaran con ellos en sus hogares ciertas lecciones que al niño/a le cuesta entender, buscar apoyo particular, buscar ejercicios en Internet, etc. Estas medidas serían un gran paso adelante además de una seguridad para los niños/as, que ven como todos los miembros sobre los que está subordinado están coordinados y en total acuerdo.
¡Cierren los libros de texto! Salgan a investigar el entorno y las gentes de su lugar de trabajo. Hablen con los padres y madres. Con ello, crearán los métodos de enseñanza adecuados a la realidad social y cultural de sus alumnos/as. ¿Significa esto que habría que enseñarles uno por uno? Eso sería lo ideal, pero es humanamente imposible. Lo que sí es posible, por parte del docente, es acercar los conocimientos a todos los contextos culturales en los que viven sus alumnos. No obligar, mediante el libro de texto, a entender los conocimientos a través del contexto cultural que el libro impone, muchas veces alejado de su percepción de la realidad. Es decir: cerrar el libro, dejar las evaluaciones y los caprichos del campo institucional, investigar los orígenes sociales y culturales de sus alumnos atendiendo al entorno en donde se ubica la escuela, hablar y conocer a las familias para establecer un vínculo de colaboración y apoyo y así crear una manera propia de transmitir los contenidos, adaptados a la realidad de los alumnos/as de su clase y una coalición que fije como objetivo principal la educación de los alumnos/as. Resumiendo en una frase, una mayor implicación en lo que realmente importa: la educación comprensiva.
ESTUDIANTES
Muchos son los consejos que podríamos darles a los alumnos/as aunque a muchos de ellos les serán incomprensibles porque aún son muy pequeños. Estos irán dirigidos a sus padres y madres.
El sistema está hecho para superar pruebas puntuales y obtener un título académico. El aprendizaje está basado en memorizar un temario cerrado para superar dicho examen. Es un aprendizaje obligatorio y es inevitable que tengan este concepto porque así es. ¿Cómo aprender en el sistema sin acabar fracasando? ¿Cómo auto-motivarse en clase? Pues aplicando técnicas de estudio comprensivas.
El alumnado debe conocer la realidad de las aulas. No solo la suya sino también la del docente. Esta tarea debe ser una labor del campo familiar. Deben concienciar a sus hijos/as de que los docentes son víctimas del sistema, al igual que ellos y que solo se podrá mejorar la educación si estos tres campos unen fuerzas. Si el alumnado hace un esfuerzo por comprender la situación del docente y viceversa se mejorará de manera considerable la manera de aprender y, por tanto, la situación en las aulas.
INSTITUCIÓN
Es imposible no ser críticos con este campo. En el momento actual, ¿qué clase de ventajas ofrecen a la mayoría de los usuarios de la escuela pública? La ideología y la situación económica se reflejan en las características de los servicios públicos. La escuela pública no es una excepción. La institución dirige y orienta las políticas educativas. No olvidemos este dato importante.
La mayoría de la población de este país, como vimos anteriormente, son de clase trabajadora. No tienen los recursos económicos necesarios para elegir, por ejemplo, qué educación ofrecerles a sus hijos/as ni tampoco están lo suficientemente preparados para proveerlos de los conocimientos que necesitan para desenvolverse en la sociedad de manera independiente. Es decir, necesitan del sistema. Con un gobierno que defiende los intereses de los más favorecidos, la mayoría de la población está sentenciada. Y con la entrada en vigor de leyes educativas como la L.O.M.C.E. se acentúa, todavía más, la desigualdad de género, social y la desigualdad educativa.
Es evidente que no persiguen la calidad educativa. Persiguen financiar a las clases a las que defienden sus intereses perpetuando la desigualdad social. Pretenden que la mayoría page una educación burguesa que estratifique a los individuos por su origen social y no por sus logros académicos. En vez de dar un paso adelante damos dos para atrás ya que ninguno de estos dos objetivos son los que persigue una correcta educación.
Esta se define, como hemos dicho anteriormente, en una educación comprensiva en la que el alumno/a comprenda los conocimientos adquiridos y los utilice en su vida diaria de manera libre y con un propósito concreto elegido por él mismo. Esto se realiza dentro de la igualdad social, igualdad de género y de la igualdad de oportunidades, pero con la adecuación de los métodos de enseñanza a la realidad de cada centro educativo. Esta labor debe desempeñarla el docente que, mediante la investigación y la entrevista con los padres y madres de los alumnos/as del centro, tendrá la información necesaria para crear el modelo que mejor se adapte a las necesidades de dichos alumnos/as y a su entorno cultural y social.
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